TRAUMAS

PorFC

TRAUMAS

TRAUMAS

Cuando escuchamos la palabra trauma, solemos irnos directamente a la infancia. Trauma lo concebimos como algo doloroso e inesperado, el cual crea un profundo dolor en el alma.

Pero a veces un trauma no es algo de la infancia o algo que pueda uno solo reconocer como tal. A veces un trauma es un shock emocional provocado por cosas que ocurren en la vida.

Un día de mi vida, viví unas experiencias que como tales no habría calificado como trauma. Yo soy una persona alegre, fuerte, divertida. En solamente una semana, la enfermedad de mi padre, la noticia de que debía irme un año antes del piso por necesidad del dueño, o sea en dos meses, la decisión de mi hija de querer vivir sola, el fin de un trabajo y lo que más remató, el fin de un amor que para mi era el de mi vida. Todo eso en solo una semana. Así de un día para otro, vi como todo se derrumbaba, y como la persona que yo confiaba me dejaba sin ninguna sola explicación. Bueno una. No me quería, estaba conmigo por pena o compasión. ¿Pena? ¿Necesitaba yo alguien por pena? Lo de compasión era otra cosa.

De repente no sabía que me pasaba, solo que era incapaz de aguantarme de pie. Mi cuerpo temblaba continuamente. Iba a salir a la calle y me entraba un ataque de pánico de pensar en gente, autobuses o metros, así que volvía a entrar desde la puerta de mi casa y me metía en la cama incapaz de sostener el propio peso de mi cuerpo.

Mis amigas me llevaron a una persona el cual me dijo que estaba en shock por un trauma. Así descubrí que llegan en cualquier momento de la vida. No necesita ser una agresión física.

Comenzó a tratar ese trauma, de cosa en cosa. Lo primero era no enfocar en nada ni en trabajo ni en esa persona ni en nada, sino en mí. Si no me recuperaba no podría rehacer mi vida en ninguna faceta. Literalmente me dijo “Estás al borde de un hospital y tratamiento pero sé fuerte y no entres en ese circuito”. Muchas veces me repetía ¿Me has oído lo que te he dicho? No me conocía de nada pero era preocupante mi estado.

Poco a poco fui asimilando una a una. Ahora no lo veía pero sabía que era lo mejor que me pudo pasar para reenfocar mi vida. Poco a poco comencé a hacer cosas por mí, y a buscar la ayuda de mis amigos y de otros expertos pues aunque yo soy orientadora para uno mismo nunca funciona tratarse, nos auto engañamos constantemente y hemos de ser suficientemente humildes para pedir a otros profesionales. Me fui desapegando de todo ese dolor. Acepté las cosas y sobretodo acepté que esa persona nunca más volvería a mi vida, a buscarme como tantas otras veces había hecho. Me di cuenta que quien te quiere no te deja ir. Quien te quiere está contigo sobretodo en los peores momentos. Quien te ama de verdad pregunta las dudas. No te dice que seréis amigos y no llama ni un solo día para ver como estás. No te ignora ni te hace sufrir. Acepté que eso no es Amor. Que quizás tenía razón y nunca me quiso. Alguien que te ama  no se va sin decir absolutamente nada y sin darte la oportunidad de escucharte y diciéndote cosas que una no sabe ni por donde van.

Aunque a veces, me iba al otro extremo deseando que el Amor de mi vida  tocara al timbre y que apareciera nuevamente, pero después volvía a la realidad. Solo él era el Amor de mi vida. Yo nunca fui el suyo. Había pasado dos meses y era demasiado tiempo esta vez. Tenía que vivir mi vida, borrar aquella imagen idílica que siempre tuve de él. Ahora fuera de la ciudad, ponerme bien, reenfocar nuevamente y sanar ese trauma en que confluyeron tantas cosas en mi vida. Aceptar lo de mi padre, lo de irme de la ciudad y lo de que se acabara ese trabajo.

Y eso hice, y pude volver a salir a la calle, poquito a poco, superando esos miedos del metro, autobús. Aguantándome  cada día con un poco más de fuerza. Dejé la ciudad y me dejé  querer por las personas que estaban siempre a mi lado. Personas que acariciaban mi alma sin decir nada. Simplemente escuchándome.

Así que si en la vida te pasa algo así, pudiera ser en verdad un trauma. Aunque sea un reset divino, no deja de ser un trauma al recibirlo. Busca ayuda, profesionales buenos, y rodéate de los que nunca te fallan. Déjate acariciar el alma. Muéstrate desnuda con la vulnerabilidad para que te ayuden. Haz aquello que te hace bien en esos momentos, aunque sea por ráfagas de tiempo, ya irán incrementándose poco a poco. El Universo siempre conspira a favor de aquello que quieres. A mi hasta me regalaron unas vacaciones mis amigas. Cuídate y déjate cuidar y cuando estés fuerte reenfocaras tu vida en otro lugar, sin duda y la vida cambiará a mejor siempre a mejor aunque haya las pérdidas normales de la vida y por la edad. Confía.  Los cuentos de hadas existen.

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Coach, Escritora, Comunicadora, Formadora

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